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La indignación en redes sociales detonó luego de diversos informes que señalaron que algunos de los niños podrían haber caído en manos de traficantes de personas.

El hashtag se hizo tendencia en Estados Unidos durante este fin de semana y atrajo miles de tuits.

La campaña pide al gobierno de EEUU ubicar a casi 1,500 inmigrantes menores de edad que fueron detenidos en la frontera y luego supuestamente entregados a familias cuidadoras, aunque ahora no se tiene conocimiento de su ubicación.

Los menores fueron puestos en custodia de las autoridades y colocados con familias tras cruzar solos la frontera. La mayoría de ellos provenían de Guatemala, El Salvador y Honduras.

Estos niños escapaban del abuso y la pobreza, de acuerdo a un funcionario del Departamento de Salud y Servicios Humanos que fue interpelado por un comité del Senado el pasado mes de abril.

Steven Wagner, de la división sobre Niños y Familias de esa agencia, dijo a los legisladores que los funcionarios descubrieron que a los 1,475 menores se les perdió el rastro cuando la Oficina de Reasentamiento de Refugiados hizo llamadas por teléfono desde octubre de 2017 hasta el final de ese año para chequear cuál era la condición de los niños.

Con familias cuidadoras

Otros 6,075 resultaron estar con sus familias cuidadoras, de acuerdo al reporte de Wagner. Esto significa que más del 19% de los menores que se creía estaban con sus sponsors simplemente desaparecieron.

Reacciones

“Separar a los niños pequeños de sus madres ya es horroroso, pero tener a algunos de los niños vendidos para la trata de personas es la mayor injusticia que ha cometido jamás esta administración. Es un crimen contra la humanidad”, escribió el Dr. Eugene Gu, crítico frecuente de Trump.

La autora, Maggie Smith, dijo: “Mis hijos están dormidos arriba en sus camas. Me pone físicamente enferma imaginar que los hayan alejado de mí, pasar meses sin verlos, sin saber si están seguros o incluso vivos. Esto es, simplemente, malvado”.

La actriz Alyssa Milano, quien ayudó a impulsar el movimiento #MeToo, tuiteó que la política de separar a los niños de sus padres “no solo es antiestadounidense, sino inhumana”.

La representante Nydia Velazquez, demócrata de Nueva York, culpó a Trump por “separar a los niños de sus padres y luego, literalmente, perderlos”.

Este mismo domingo, la hija mayor del presidente Trump y asesora política Ivanka Trump publicó en su cuenta de Twitter una foto en la que aparece cargando a su pequeño hijo, con el mensaje: “mi dulce domingo”. Los usuarios de la red aprovecharon la publicación para impulsar la etiqueta #WhereAreTheChildren y criticar el contraste entre la dura política migratoria impulsada por este gobierno y los derechos de los menores.

La usuaria @politimom, quien se define como “esposa, madre, ciudadana preocupada y votante informada” fue una de varias personas que comentaron la foto de Ivanka junto a su hijo: “Qué dulce. Ahora imagina que él es arrancado de sus brazos y tí no tienes idea de dónde está”.

La crisis de 2014

A comienzos de junio de 2014 y tras la detención de unos 46,000 niños indocumentados solos en la frontera por agentes de la Patrulla Fronteriza en lo que iba del año fiscal, el presidente Barack Obama reconoció la existencia de una crisis sin precedentes.

Un estudio de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) de 2015, reveló que en 2009 el gobierno de Estados Unidos detuvo a 4,049 niños solos sin papeles en la frontera. En 2011 la cifra saltó a 10,443, se duplicó a 21,537 en 2013.

En 2014 la cantidad de detenidos pasó de los 69,000, al igual que el número de unidades familiares (niños acompañados por un adulto). En 2016 el gobierno anunció cambios al programa como parte de un esfuerzo para contener el flujo de migrantes.

Más de 700 inmigrantes menores de edad fueron separados de adultos que decían ser sus padres al llegar a la frontera de Estados Unidos desde octubre de 2017, según datos publicados por The New York Times. De estos, más de un centenar tenían menos de 4 años.

Los datos obtenidos por The New York Times son de la Oficina de Reasentamiento de Refugiados, una división del Departamento de Salud y Servicios Humanos, que por ley se ocupa de los menores indocumentados que llegan solos a Estados Unidos. En este caso, si el gobierno separa a los niños de los adultos, esta misma oficina se ocupa de ellos.

Bajo una ley aprobada por el Congreso y promulgada por el entonces presidente George W. Bush en el 2008, los menores migrantes que no son mexicanos, viajan solos y son detenidos por la Patrulla Fronteriza, son objeto de un trato especial.

Posición de Trump

Sobre los niños que llegan a la frontera, esta vez con acompañantes mayores de edad, Donald Trump se refirió a la política de separar a niños de sus padres cuando cruzan ilegalmente.

Acusó a sus rivales demócratas por la “ley” que él y sus funcionarios han introducido y aplicado.

“Presionen a los Demócratas para que pongan fin a la horrible ley que separa a los niños de sus padres una vez que cruzan la frontera hacia Estados Unidos. Captura y liberación, la lotería y la (inmigración en) cadena también deben terminar y ¡DEBEMOS continuar construyendo el MURO! LOS DEMÓCRATAS ESTÁN PROTEGIENDO A LOS MATONES DE LA MS-13”, escribió el líder estadounidense, refiriéndose a la pandilla callejera predominantemente hispana.

Pero esa “horrible” política de separación de familias, tal como la describió el mandatario, es la que su propia administración busca intensificar, según confirmó días atrás el fiscal general Jeff Sessions cuando señaló que se tendrá “tolerancia cero” con quienes crucen las frontera de manera irregular y que quien lo haga con un menor será procesado y el “niño será separado de la familia, como exige la ley”.

Una política y no una ley

Además, separar a las familias es precisamente una política y no una “ley” como la aseguran el mandatario y su fiscal general.
“Si no quiere ser separado de su hijo, no los haga cruzar la frontera ilegalmente”, dijoen un discurso Sessions este mes.

La administración Trump podría estar utilizando como excusa para separar a las familias una resolución legal de 1997 ( Acuerdo Flores), derivada de una demanda contra el gobierno federal que estableció que los niños inmigrantes no pueden ser detenidos en una prisión.

En el marco de la campaña de este fin de semana contra la separación de familias un abogado dennunció que un cliente en un caso migratorio reclama saber cuál fue el destino de su hijo de apenas 23 meses.

El abogado, Ricardo Anda, señaló vía Twitter que el gobierno no les dice dónde está o en qué lugar lo tienen. “Qué diablos quiere hacer el gobierno con un bebé, más que aterrorizar”, dice el tuit.