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El desarrollo social comunitario y que notoriamente lo sigue protagonizando la migración ciudadana de distintos países del mundo en territorio estadounidense, seguirá siendo el motor del crecimiento social y económico en esta nación; porque en ese contexto participan actores sujetos a lo que se llama control del estatus migratorio de todo ciudadano que no haya nacido en los Estados Unidos de América, cuya autoridad la tiene el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas(ICE),por sus siglas en inglés, mismo que como sistema es un fracaso como lo expresaron muchos presidentes de los EE.UU.,incluyendo el gobierno del expresidente Barack Obama, en cuyo periodo se deportó a más indocumentados como en ninguna otra presidencia desde la Casa Blanca.

Los últimos sucesos palpados por cambios en escrutinios en los que se han elegido a autoridades que no son de control migratorio pero sí de rango policial, como la elección del nuevo sheriff de Policía de Charlotte/Mecklenburg, ha dejado un malestar y preocupación en la ciudadanía, porque se observó distintas posturas entre el jefe del CMPD, ICE y el flamante electo alguacil de Charlotte; especialmente de la que se sostuvo el 6 de diciembre 2018, de cuya reunión pública, se establecieron grandes diferencias administrativas entre estas autoridades de control y sanción, que indudablemente termina en detrimento comunitario; tanto porque la capa de la sociedad civil seguiría pagando justo por pecador, al no establecerse las normas jurídicas para la aplicación de la ley, misma que ha puesto en vacío las facultades de procedimientos, creando, además, la violación no solo de los derechos humanos sino la de los derechos ciudadanos constitucionales, sean estos de indocumentados o no.

La misma posición negativa de las autoridades de ICE, al no responder dentro de un marco genérico comunitario, genera malestar ciudadano en los sectores sociales. El otro lado del diálogo fecundo para encontrar soluciones a fin de que no continúen afectando la tranquilidad en la comunidad inmigrante, es precisamente la correcta posición de las autoridades; pero frente al marco prepotente y autoritario, solo habrá una respuesta:”la resistencia civil”,consagrada en la Constitución de los EE.UU.y por la cual, precisamente por esa, el pueblo votó en las últimas elecciones de noviembre 6,2018, sacando al anterior alguacil que tuvo la ciudad de Charlotte/Mecklenburg.

Sería muy saludable, en estos momentos de crisis migratoria que vive la comunidad hispana en territorio estadounidense, particularmente en Charlotte/ Mecklenburg, deponer actitudes con respeto a las leyes, para encontrar la mejor viabilidad del comportamiento de las autoridades con la ciudadanía.Las buenas intenciones del nuevo sheriff de Charlotte / Mecklenburg, van dirigidas a que la paz ciudadana como norma civilizada se conserve en la comunidad.Terminar él, con la vida que tuvo la 287g, implica una palabra de honor cumplida, porque esa ley, hoy muerta, solo servía para separar familias y que no contemplaba nada del concepto humano ni del sistema constitucionalista americano.

Consideramos, que las autoridades de control migratorio y de sanción con rango policial, son de absoluta convicción a que este país es de leyes, a las que las observaciones ciudadanas seguirán contemplándolas y respetándolas, pero que el diálogo es la mejor frecuencia de comunicación para encontrar soluciones, en las que autoridades y comunidad, deben solo perseguir el bien común ciudadano, si al fin del día todos somos parte de una misma sociedad que nos necesitamos.Lo básico es respetar para que nos respeten, porque el derecho a él, comienza primero respetando el de los otros, cuya filosofía social bien puede aplicarse en estos momentos que vivimos una crisis migratoria con tantas autoridades en de este país, y particularmente en los estados sureños, donde existe una presencia de irregularidad migratoria de hispanos/latinos, que no pueden ni deben seguir siendo víctimas de tintes racistas en pleno siglo XXI.