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Por: José López Zamorano/

El slogan de la campaña anual coordinada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) para alentar a todas las personas que viven en Estados Unidos, desde la adolescencia hasta la tercera edad, a prevenir el VIH y crear un frente común dentro de nuestras familias y comunidades, es certero porque hablar del tema debería convertirse en cosa de todos los días, en un hábito positivo, para nuestra comunidad.

En vísperas del Día Nacional Latino para la Concientización del SIDA, este 15 de octubre, más de 1.2 millones de personas en los Estados Unidos viven con el VIH, de los cuales más de 150,000 no lo saben, de acuerdo con las cifras oficiales de los CDC.

Si consideramos que nuestra comunidad latina sigue teniendo una de las tasas más bajas de acceso a atención médica, que millones de indocumentados carecen de seguro de salud y que las barreras culturales y de lenguaje siguen siendo un problema, no es difícil entender porque estamos siendo afectados desproporcionadamente por el VIH.

Cada año, alrededor de 45,000 personas son diagnosticadas con el VIH. Lo más preocupante es que una de cada tres de esas infecciones, son transmitidas por personas que no han sido diagnosticadas con el virus que causa el padecimiento.

El inicio de una la conversación sobre el VIH es no sólo el primer paso, sino quizás uno de los más importantes, para prevenir y reducir la diseminación de la enfermedad.

Cuando hablamos abiertamente sobre el VIH con nuestras familias y amigos, podemos superar el estigma y allanar las barreras para hacerse la prueba y, eventualmente, tener un diagnóstico temprano que abre la puerta a una vida más tranquila y saludable. Te proteges no sólo tú, sino todos a tu alrededor. No hay nada de qué preocuparse: la prueba es fácil, rápida y confidencial.

Para personas VIH positivo, pueden acercarse a los tratamientos médicos para mantenerse saludables y vivir largo tiempo. Siempre es bueno recordar que el VIH dejó de ser una condena de muerte, pero debemos hacernos responsables de nuestras acciones e informarnos de los recursos disponibles.

Entre septiembre y octubre celebramos los latinos de todas las edades el Mes de la Herencia Hispana. Qué mejor manera de festejar nuestros avances como comunidad que convirtiendo la prueba del VIH en una tradición anual, un signo de nuestra madurez y un festejo de la salud y de la vida. Detengamos juntos el VIH es posible, pero hay que dar ese primer paso.