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Nueva Orleans – Estados Unidos.- Ni siquiera ser testigo de una investigación federal, por el colapso de un edificio en construcción, sirvió para evitar que el hondureño Delmer Ramírez-Palma fuera deportado a su país.

Ramírez-Palma era obrero en Nueva Orleans en la construcción de un hotel de la cadena Hard Rock, el cual se desplomó parcialmente el mes pasado y causó la muerte de tres trabajadores y heridas a más de 20.

La Oficina de Inmigración y Control de Aduanas indicó que Ramírez-Palma tenía una orden de deportación desde 2016.

Los pedidos de los abogados que requerían la libertad del inmigrante mientras se desarrollaba la investigación no fueron escuchados.

El colapso de la estructura también generó una demanda judicial por parte de seis trabajadores, incluido Ramírez-Palma, quienes alegan que el incidente les produjo daños, dolores corporales y hasta la pérdida de audición en algunos casos.

“El gobierno federal demuestra que no puede controlar a empleadores inescrupulosos (…) Esta es una negligencia chocante de la responsabilidad del gobierno, que debe preocupar a todos los ciudadanos del país”, señaló en un comunicado el Centro para la Justicia Racial de los Trabajadores de Nueva Orleans.