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Un hombre californiano ha sido condenado a muerte este jueves por el asesinato “más que animal” de Gabriel Fernández , el hijo de ocho años de su novia. Mientras, la madre ha sido condenada a cadena perpetua. Según los fiscales, el menor recibió torturas por parte de la pareja porque consideraban que Gabriel era homosexual.

El condenado por asesinato en primer grado es Isauro Aguirre, de 37 años, y su novia, Pearl Fernández, de 35. El juez de la Corte Superior del condado de Los Angeles, George Lomeli, ha dicho que espera que la pareja se despierte a media noche y piense en las heridas que le infligieron a Gabriel. “Solo puedo desear … que les torture”.

Los condenados: La madre de Gabriel, Pearl Fernández y su pareja, Isauro Aguirre.

Los condenados: La madre de Gabriel, Pearl Fernández y su pareja, Isauro Aguirre.

Recibió palizas

Según el juez, el menor asesinado recibió palizas, fue sometido a largos periodos sin comer, encerrado en un armario, recibió disparos con una pistola de aire comprimido y hasta fue golpeado con un bate en los dientes.  Tras el fallecimiento del menor, el cuerpo presentaba una fractura de cráneo, costillas rotas y quemaduras en todo su cuerpo. “No hace falta decir que la conducta fue horrenda e inhumana. Va más allá de lo animal porque los animales saben cómo cuidar a sus crías”, ha apuntado el juez.

La madre de Gabriel se declaró culpable el pasado febrero de la muerte de su hijo. Un jurado encontró a su novio culpable de asesinato el año pasado y descubrió que lo había torturado intencionalmente. Los hermanos de Gabriel testificaron que Fernández y Aguirre llamaba homosexual, al niño. Le castigaban si jugaba con muñecas y le obligaron a llevar ropa de niña a la escuela.

Cuando Gabriel murió en mayo de 2013, su madre llamó al 911 para informar de que su hijo no respiraba. Murió dos días después por traumatismo y negligencia, según descubrió la oficina del forense.

La maestra de primer grado de Gabriel, Jennifer García, se ha dirigido este jueves a la corte con lágrimas en los ojos y ha dicho que piensa en él todos los días. “Solo quería que le quisieran”. “A diferencia de él, sus abusadores nunca tendrán paz. Tendrán que soportar toda una vida de sufrimiento, y sé que no estoy solo con la esperanza de que experimenten el mismo abuso en su vida o algo peor”.

Varias agencias investigaron las acusaciones de abuso previas a la muerte de Gabriel. En varias ocasiones, los investigadores concluyeron que no había evidencia de abuso. El pasado marzo, una jueza del condado de Los Ángeles acusó de negligencia criminal a cuatro trabajadores sociales por la muerte de Gabriel.