Rate this post

Aunque se equivoque, confía en él. Confía en que puede aprender de sus errores porque si no crees en su talento, en sus grandes potencialidades, nunca le darás auténtica libertad. “Si mi madre o mi padre no confían en mi es porque no soy capaz, así que mejor no lo intento porque seguro que me equivocaré”. Sin confianza no puede haber libertad. Y sin libertad, nuestros hijos no pueden tomar sus propias decisiones. Sin libertad, no puede haber responsabilidad. Cuando retiras la confianza de tu hijo porque se equivoca, porque comete errores, porque no actúa de acuerdo como tú esperas que lo haga, le estás limitando sus posibilidades de ejercer su libertad. Él tiene un clarísimo derecho: el derecho a equivocarse. No puede pagarlo quedándose sin tu confianza. Sin confianza, tu hijo no tiene oxígeno. Puedes hablar con él, reflexionar y aplicar las consecuencias de su mala decisión. Puedes enfadarte, defraudarte y entristecerte, pero no puedes perder la confianza en él porque equivocarse es parte del aprendizaje. Y es necesario. Sin tu confianza, tu hijo no tendrá fuerzas para crecer fuerte. Aunque se equivoque, confía en él. Confía en que puede aprender de sus errores porque si no crees en su talento, en sus grandes potencialidades, nunca le darás auténtica libertad. Y sin ella, nunca desarrollará el criterio para decidir correctamente y asumir las consecuencias de sus actos, aprendiendo a encajar las dificultades de la vida. Lo que necesita cuando se equivoca es tu mediación, no la retirada de tu confianza. Necesita que le ayudes a detectar su error y a que le animes a buscar soluciones. Por eso, te recomendamos que en las situaciones cuando ha tomado una decisión equivocada utilices Frases para asumir errores. Y cuando acierte, refuerza su buena toma de decisión con frases motivadoras:

Frases para fomentar en positivo:

La competencia:

• Mira lo que has conseguido. ¡Es fantástico!

• Te está costando pero lo estás haciendo muy bien.

• Parece que disfrutas mucho haciendo eso.

• Te está saliendo muy bien. Sigue así.

• Es cierto que puedes mejorarlo.

Sigue practicando y lo conseguirás.

• No me ha gustado lo que has hecho. Sé que lo puedes hacer mejor

• Por supuesto que puedes mejorar.

Todavía puedes dar más de ti.

La iniciativa:

• Tu esfuerzo ha valido la pena.

• Estoy seguro de tu talento.

¡Atrévete!

• ¡Mira lo lejos que has llegado!

• Fíjate en el error e inténtalo de nuevo. Seguro que ahora es más fácil.

• Me gustan tus ideas. • Seguro que encuentras una solución mejor.

• Inténtalo, no importa si lo consigues o no.

Todos nos equivocamos y así aprendemos. La comunicación:

• No opino lo mismo que tú pero te agradezco que me lo digas.

• Dime cuál es tu opinión. Me interesa.

• ¿Qué te parece? • Esa es una buenísima observación. Gracias.

• Esa pregunta es muy interesante.

• Me gusta que me preguntes cosas.

Su identidad:

• Me gusta cómo eres.

• Te quiero, te quiero, te quiero.

• Espero que estés orgulloso de ti mismo.

• Me gustas cuando sonríes.

• Me encanta tu compañía.

• Me gusta ver en lo que te estás convirtiendo.

• No te compares con nadie. No hay nadie como tú.

• No podemos ser buenos en todo.

Por eso tenemos nuestros talentos especiales.

• Eres especial, no hay nadie como tú

La responsabilidad:

• Sé que puedo confiar en ti.

• Me has demostrado ser responsable.

• Equivocarse es bueno.

Te enseña a mejorar.

• No te lo permito pero te quiero.

• Toma una decisión.

Confía en ti mismo

La colaboración:

• Gracias por tu ayuda.

• Lo que has hecho ha sido muy importante para mí.

• Yo no lo habría hecho así pero así está perfecto.

• Yo no lo veo de la misma manera. Dime por qué piensas de esta manera.

• Tómate tu tiempo para hacerlo.

• Seguro que entre los dos es más fácil.

• Sé que te cuesta un gran esfuerzo por eso te lo agradezco más.