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La inmensa población de origen hispana que sobrepasa los 57 millones residiendo en los Estados Unidos de la Union Americana, tiene aproximadamente 30 millones inscritos dentro del Registro Electoral de este país, que demuestra ser la mas grande de las minorías o grupos étnicos de esta nación, con un poder electoral para elegir y ser elegidos cada vez que hay un proceso electoral; significando que nuestro voto es tan poderoso con el que podemos cambiar lo que no estemos de acuerdo, y exigir nuestros derechos en muestras necesidades sociales y económicas, a los representantes, como sus mandantes; es decir, donde radica la democracia como pueblo soberano.

Sin embargo, existen realidades que tenemos que afrontar y aceptar. El mismo hecho migratorio de juramentarnos para obtener otra ciudadanía de otro país,nos hace sumamente responsable en el contexto de la Constitución Estadounidense, porque ella nos da todos los derechos que tiene un ciudadano dentro de su territorio. Por ese privilegio constitucional, existe un espacio sumamente importante como el de que no dejemos que otros decidan por nosotros y nuestras familias. Nadie mejor que uno mismo conoce lo que nos hace falta en educación, salud, vivienda y alimentación. Mejor que nosotros, es difícil que otras personas cuiden nuestra forma de vida; tratándose en los casos y temas de derechos individuales en las personas, que les corresponde solo a ellas tomar decisiones dentro de un sistema electoral, porque no existe una figura jurídica que pueda reemplazar esos derechos ciudadanos en materia de sufragio.

La norma ciudadana electoral en este país, nos señala que debemos ser parte del sistema democrático estadounidense, quien nos permite tener voz y voto para elegir a cuantos y tantos ciudadanos y ciudadanas quieran representarnos en los distintos cargos públicos. Así mismo, nos corresponde entender que la soberanía de toda nación está en el poder político del pueblo; por lo tanto, somos los votantes que tenemos ese derecho privilegiado de anotarnos en el Registro Electoral e ir a las urnas a depositar nuestro voto tantas y cuantas ocasiones nos llame la responsabilidad cívica ciudadana, porque ese poder está en el pueblo como está consagrado en la Constitución de los Estados unidos de América.

Votar en las elecciones de este país no consiste en una obligación para ningún ciudadano; pero si es un deber como tal, porque permite, primeramente,contarse dentro de un registro electoral como ciudadano votante. Además, obtener otra ciudadanía, la americana, no lo está despojando de su primera nacionalidad de nacimiento, porque la dualidad ciudadana es un beneficio que permite ayudarlo para recibir mejores beneficios sociales en este país, especialmente, cuando los ciudadanos y ciudadanas han llegado a la plena jubilación para gozar de sus aportaciones económicas durante el tiempo que estuvo aportando al Seguro Social. En tal virtud, al obtener la ciudadanía americana en la población hispana, en este caso,es sumamente importante, porque con ella recibe sus beneficios sociales como cualquier otro ciudadano nacido en este país. De tal manera que, no se justifica para nadie,que obteniendo la ciudadanía americana no tenga un registro electoral para votar en cada elección, que es la que nos invita a sufragar para elegir a nuestras autoridades en esta nación de libertad y oportunidades.

Cuando hemos decidido tener la nacionalidad americana, no es por mera coincidencia sino por nuestros propios méritos; entonces, las conclusiones son tan básicas que no podemos permitir que otros decidan por nosotros y nuestras familias. Es necesario pensar en nuestro presente y futuro, que son los pilares de vida que nos van a sostener cuando necesitemos de ellos. Es hora y tiempo de que nuestra doble ciudadanía esté enmarcada en esa participación electoral que tanto tenemos que cumplir. Es el momento de valor ese privilegio que nos da esta gran nación, pero con una ciudadanía con registro electoral para votar y ser contados.