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Nuevo Orleans – EEUU.- Luisiana, una entidad ubicada al sureste de Estados Unidos, se ha convertido en un importante centro para la detención de indocumentados. Tan sólo esa región, alberga a ocho mil de los 51 mil inmigrantes ilegales, que permanecen tras las rejas, a lo largo y ancho de la geografía estadounidense.

 

Una buena parte de esos migrantes permanece recluida en el Centro Correccional de Winn. La cárcel es uno de los ocho recintos penitenciarios que han sido acondicionados para recibir a aquellos que ingresaron, de forma irregular, al territorio de Estados Unidos.

 

El penal, administrado por una empresa privada, se encuentra lejos de Nuevo Orleans, una de las ciudades más importantes de Luisiana y el epicentro de muchas organizaciones que trabajan para hacer valer los derechos de los indocumentados.

 

Vecinos de la prisión agradecen que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) haya decidido reactivar la cárcel, pues ello ha reabierto plazas de trabajo que llegaron a cerrarse, a raíz de la reforma penal que se adelantó en el estado y que redujo drásticamente el número de convictos.

 

De hecho, en Winn, que empezó a recibir a inmigrantes ilegales en mayo de este año, los empleados vieron una mejoría sustancial en sus salarios. De diez dólares la hora, lo trabajadores pasaron a ganar 18,50 por cada 60 minutos de jornada laboral.