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DALLAS, Texas.– La exsheriff de Dallas Lupe Valdez hizo historia nuevamente el martes al convertirse en la primera hispana en obtener la nominación a la gobernación de Texas en uno de los principales partidos.

Valdez representará a los demócratas en noviembre, cuando se enfrentará al gobernador republicano Greg Abbott. Valdez, de 70 años, también marca un hito al ser la primera candidata abiertamente gay en buscar el máximo puesto estatal.

“Todos juntos vamos a luchar por cambios”, afirmó Valdez ante un grupo de seguidores que se reunieron en un restaurante del centro de Dallas a esperar los resultados de la segunda vuelta de las primarias. “Vamos a lograr una Texas más fuerte, justa, una Texas diversa y tolerante, una Texas en la que todos tengan voz y la posibilidad de salir adelante”.

Los votantes demócratas eligieron a Valdez, quien contaba con el apoyo de los líderes del partido en Texas y apelaba a la base demócrata más progresista descontenta con el gobierno de Donald Trump. Su contrincante, el empresario Andrew White, se presentó como un ‘demócrata moderado’, que prometía atraer a republicanos del centro. White, de 45 años, es hijo del difunto gobernador Mark White.

El empresario felicitó a Valdez. “Tiene todo mi apoyo”, afirmó en un tuit.

La exsheriff de Dallas, Lupe Valdez, obtiene la nominación demócrata para la gobernación de Texas. Ana Azpurua

Desde el inicio de su campaña, Valdez se presentó como la candidata “de la gente común” y buscó conectar con el electorado a través de su historia de vida. Creció en una familia inmigrante en un vecindario muy pobre de San Antonio, pero logró ser capitana del Ejército, agente federal y en el 2004 también hizo historia cuando fue elegida como sheriff del condado de Dallas, arrebatándole el cargo a los republicanos. Permaneció en el cargo hasta el año pasado, cuando decidió lanzar su candidatura.

Con el lema “educar para elevar” se graduó de administradora en la Universidad Southern Nazarena y luego obtuvo una maestría en criminología en la Unieversidad de Texas en Arlington. Como agente federal, afirma en su biografía de su sitio web de campaña, trabajó en misiones encubiertas e investigó fraude y lavado de dinero por parte de organizaciones en Suramérica.Una contienda cuesta arriba

La exsheriff enfrenta una dura contienda. Analistas coinciden en que todo apunta a que Abbott se impondrá con facilidad en los comicios del 6 de noviembre. Es un gobernador bastante popular, que cuenta con más de 40 millones en fondos de campaña en un estado sólidamente republicano, en el que ningún demócrata ha sido gobernador desde 1994.

Pero Valdez, la más pequeña de una familia de raíces mexicanas, afirmó el martes que este es un reto más de muchos que ha logrado vencer en su vida.

“Todo el tiempo estoy escuchando ‘esto va a ser una pelea tan cuesta arriba’. Díganme cuándo no tuve una así” , afirmó en un salón repleto de partidarios, con unas 25 sillas y una docena de cámaras de televisión. Valdez hizo referencia al autobús que debía tomar para ir a la escuela en otro vecindario, a los múltiples trabajos que tuvo para costear sus estudios y a su carrera en las Fuerzas Armadas.

“Me estoy convirtiendo en una experta en peleas cuesta arriba”, afirmó en medio de vítores y gritos de “¡Lupe, Lupe, Lupe!”.

Entre ellos se encontraba Carmen Ayala, de 30 años, quien aseveró que Valdez encarna al partido demócrata porque es “de la gente”. Con la selección de Valdez, el partido demócrata espera movilizar a más hispanos en el estado.

“Necesitamos más gente que se ve como nosotros en los puestos (de gobierno), gente va a poner la atención en lo que es importante para nosotros”, dijo Ayala, directora ejecutiva del partido en el condado de Dallas.

Otros como Yolanda Ocanas, de 50 años, y su hija esperaron los resultados en la barra del restaurante, aplaudiendo cuando se transmitían imágenes de Valdez.

“Hace muchas cosas por ayudar a la comunidad”, afirmó Ocanas, una jubilada que trabajaba en el área administrativa de escuelas. “Es sincera en lo que quiere hacer por el estado. Eso falta mucho en este estado, un gobernador que haga algo por la gente”.

A Ocanas le atrajo la historia de superación de Valdez. “Lupe es un producto de la educación”, señaló. “Es un modelo para todos de que no importa de dónde vienes te puedes superar”.

 Pero a pesar de representar a tres minorías como mujer, latina y gay, Valdez no obtuvo una abultada victoria y, por momentos, White le pisaba los talones en el conteo. La segunda vuelta tuvo una participación de menos de un 3%, de acuerdo a los resultados preliminares. En las primarias de marzo, en las que se midieron nueve aspirantes, la exsheriff le sacó una ventaja de 16 puntos.

Sin embargo, tras obtener la votación más alta en las primarias, sufrió algunos golpes políticos y parecía que White ganaba terreno. El empresario contaba con el apoyo de los principales periódicos del estado y se destacó por sus propuestas detalladas. Tampoco la ayudó que un grupo de jóvenes que buscan movilizar el voto hispano haya decidido apoyar a White, tras cuestionar el historial de Valdez con las autoridades migratorias cuando presidía la cárcel del condado de Dallas.

Valdez señaló que las dos campañas habían luchado con fuerza y apeló a los votantes de White.

“A los que no votaron por mí en estas elecciones, los escucharé y trabajaré duro para obtener su apoyo”, dijo.

También se mostró confiada en que conseguirá los fondos necesarios para la contienda de medio término.

“Soy la candidata del texano común y nunca, nunca voy a dejar de trabajar por ti”, enfatizó.