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Brasilia – Brasil.- Una modificación en la jurisprudencia le ha permitido al ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, salir en libertad. Acompañado por decenas de seguidores, el exmandatario abandonó, por sus propios medios, los calabozos de la Policía Federal, en los que permaneció recluido por 19 meses.

 

“Queridos compañeros y queridas compañeras, no saben lo que significa que yo esté aquí con ustedes”, dijo Lula da Silva, desde un escenario que, este mismo viernes, se instaló frente al centro de detención, horas antes de su excarcelación.

 

El líder del Partido de los Trabajadores (PT) aprovechó su primera aparición pública para arremeter contra Sergio Moro, ministro de Justicia del presidente Jair Bolsonaro. Antes de ocupar ese puesto, Moro se desempeñó como juez federal y, desde esa posición, condenó al exgobernante a nueve años y seis meses de prisión, por corrupción y lavado de dinero.

 

“Quiero que todos sepan que (el exmagistrado Sergio) Moro no encarceló a un hombre. Quisieron encarcelar una idea y las ideas no se encierran, no se matan”, apuntó el ex jefe de Estado.

 

La puesta en libertad de Luiz Inácio Lula da Silva se produjo un día después de que el Supremo Tribunal Federal decidiera, con seis votos a favor y cinco en contra, modificar el criterio con el que deben ejecutarse las penas de prisión.

 

Según ese fallo, ningún condenado puede ser colocado tras las rejas, hasta que se hayan agotado todos los recursos legales y exista una sentencia firme. Los únicos que quedaron exentos de ese beneficio son aquellos criminales que, por revestir una gran peligrosidad, tendrían dictada una orden de encarcelamiento preventivo.

 

El cambio de normas jugó a favor de Lula da Silva y de 4.895 reclusos más. Aunque la culpabilidad del exmandatario fue ratificada en segunda instancia, sus abogados presentaron un recurso ante el Supremo, en el que solicitan la anulación de todo el proceso en su contra. Ese trámite aún espera por respuesta.