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Washington.- El gabinete de Donald Trump mantiene su política de procesar a quienes entren ilegalmente al país, pero hay un debate abierto en la Casa Blanca sobre si se debe dejar de hacerlo para no agotar los recursos judiciales, informó The New York Times.

Las cortes federales de inmigración tenían en mayo un retraso administrativo de 714 mil casos, y en algunos tribunales la espera media para una audiencia de deportación es de más de 1,400 días, o casi cuatro años, según un recuento de la Universidad de Syracuse (Nueva York).

De esos casos, la mayoría está en California (136 mil), Texas (107 mil), Nueva York (95 mil) y Florida (47 mil).

Mientras, los tres centros de detención de familias que opera el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) están casi llenos, por lo que el gobierno evalúa alojar temporalmente a 20 mil niños inmigrantes en bases militares del Pentágono.

Dos días después de ceder ante las críticas y ordenar el fin de la separación familiar en la frontera, el presidente retomó ayer su discurso más duro contra la inmigración ilegal en un intento de alejar el foco mediático sobre los niños alejados de sus padres.

Trump recibió en la Casa Blanca a una quincena de padres, cuyos hijos fueron asesinados por indocumentados, para recuperar uno de los temas que más destacó en su campaña electoral y que funciona con su base de votantes: la idea de que la inmigración irregular está relacionada con el auge de la criminalidad.

Desde su campaña electoral, Trump ha citado los casos de asesinatos perpetrados por indocumentados, como una presunta prueba de que la inmigración irregular aumenta la criminalidad en el país, pese a que las estadísticas oficiales no corroboran esa tendencia.

Según datos del censo entre 1980 y 2010, los hombres inmigrantes de entre 18 y 49 años tienen entre la mitad y una quinta parte menos de probabilidades de ser encarcelados por haber cometido un crimen que los nacidos en el país.

“No descansaremos hasta que nuestra frontera esté segura y nuestros ciudadanos estén a salvo”, subrayó Trump, rodeado de 15 personas que sostenían en sus manos fotos de sus familiares fallecidos, todas ellas firmadas por el presidente.