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Bogotá – Colombia.- Más de 20 años después el colombiano Faustino Asprilla contó una historia que había guardado con recelo. Y es que evitó que unos sicarios del narcotraficante Pablo Escolar asesinaran al portero paraguayo José Luis Chilavert, tras un encuentro entre las selecciones de ambos países en La Asunción.

En el minuto 85, de ese partido disputado en 1997, el “Tino” Asprilla golpeó la boca de Chilavert luego de recibir un escupitajo del guardameta.

El árbitro no dudó y expulsó ambos jugadores, pero la disputa no quedó ahí y camino al vestuario Chilavert propinó un puñetazo a Asprilla.

Tras el partido, el delantero colombiano recibió una llamada de Julio Fierro quien le pedía ir al hotel donde se hospedaba en La Asunción.

Asprilla contó a Telepacífico que al llegar al sitio estaba Fierro, un lugarteniente de Escobar, con otros hombres borrachos.

‘Necesitamos que den autorización porque estos dos hombres se van a quedar aquí en La Asunción porque quieren ir a matar a ese gordo Chilavert”, fueron las palabras del sicario a Asprilla.

“¿Cómo así?, ¿ustedes están locos?”, preguntó el jugador sorprendido ante semejante planteamiento.

“Van a acabar con el fútbol colombiano, eso no puede ser. Lo que pasó en la cancha, quedó en la cancha. Chilavert me pegó el puño, alegamos, nos expulsaron y ya, eso termina ahí“, le remarcó Asprilla a Fierro.

En Colombia es muy recordado el asesinato de Andrés Escobar, en Medellín, tras el Mundial de Estados Unidos 94’ por haber anotado un autogol.