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Los inmigrantes indocumentados pueden obtener su licencia de manejo en 12 estados (California, Colorado, Delaware, Hawaii, Illinois, Maryland, Nevada, Nuevo México, Utah, Vermont y Washington) y en Washington DC. Estudios científicos han demostrado que se aumenta así la seguridad en las carreteras y se evitan accidentes. Pero cada vez hay más evidencias de que, en algunos estados,  las autoridades de transporte que emiten esas licencias colabora entregando datos con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

En Washington, uno de esos estados, el Departamento de Licencias estuvo entregando a ICE casi a diario información sobre indocumentados; el diario Seattle Times lo desveló y el gobernador, el demócrata Jay Inslee, ordenó que cesara esta práctica. El Departamento de Licencias aseguró que colaboraba con ICE como con cualquier otra agencia federal, y no “codo a codo” sino determinando “caso a caso”. Esa expresión, “caso a caso”, fue utilizada también por las autoridades de Delaware, Colorado, Nuevo México e Illinois, que dicen colaborar sólo en caso de una investigación criminal.

En Vermont, sin embargo, la organización Migrant Justice ha presentado una demanda ante una corte federal denunciando que el Departamento de Vehículos de Motor proporcionó nombres, fotografías y otros datos de trabajadores inmigrantes que permitieron su deportación, una conducta “discriminatoria” que se lleva a cabo con la connivencia de los supervisores y pese a el acuerdo alcanzado en 2016 para acabar con esta colaboración ante la Comisión estatal de Derechos Humanos.

Enrique Balcazar, trabajador de granja y activista de Migrant Justice, se enfrenta ahora a su deportación tras ser detenido en marzo de 2017, según informa la radio pública NPR. Balcazar asegura que fue delatado por un trabajador del Departamento de Vehículos de Motor. Según la demanda judicial del grupo, hasta 40 activistas han sido detenidos de esta forma en los últimos años, y muchos ya han sido deportados.

Más de 1.500 trabajadores viven ahora atemorizados por ser los siguientes, según informa NPR. “No puedes vivir sin carro, la gente vive en sus carros”, explica uno de ellos, que logró su licencia en 2014, en cuanto se aprobó la ley que le permitía obtenerla. “Alguna gente dice, oh, no voy a por mi licencia porque mi información irá directamente a la Patrulla Fronteriza”, añade otro trabajador, que también requiere el anonimato por miedo a represalias.