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Nuevo México – EE.UU.- Dirigentes del Condado de Bernalillo, en Albuquerque Nuevo México, confirmaron que la decisión emitida hace dos años, de impedir que las autoridades locales cooperasen con las de inmigración, fue saboteada por los empleados del penal.

 

La presidenta de la comisión del condado de Bernalillo, Maggie Hart Stebbins, dijo haberse sorprendido y horrorizado al enterarse que empleados del penal seguían permitiendo el acceso de las autoridades migratorias a su base de datos y, en algunos casos, avisándoles de cuándo una persona de su interés quedaba libre, «Empleados a título individual no tienen la libertad de elegir qué quieren cumplir”.

 

La revelación el mes pasado destapó el proceso a menudo ignorado por el que los funcionarios del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE por sus siglas en inglés) podrían estar evitando las políticas de “santuario” locales: a través de relaciones informales con policías y otros dispuestos a cooperar cuando se supone que no deben hacerlo. Activistas en favor de la inmigración dicen que han visto estas prácticas en lugares como Filadelfia, Chicago y en varias comunidades en California, que tiene una política de protección a migrantes vigente para todo el estado, reseñó AP.

 

La directora de la organización de defensa de los derechos de los inmigrantes Make the Road New Jersey, Sara Cullinane, aseguró que “A menudo la gente subestima la relación informal entre el ICE y las autoridades locales” al tiempo que aclaró que una de las mejores opciones para que asegurar que las ordenanzas que protegen a los migrantes se cumplan es formando a los agentes sobre lo que se puede hacer y lo que no.

 

Según publicó AP, más de 100 gobiernos locales en todo el país adoptaron una serie de normas que impiden que la policía y las prisiones bajo su jurisdicción cooperen con las autoridades migratorias, a menudo negándose a realizar detenciones por cargos locales, a petición de agentes del ICE, una vez expira su fecha de liberación.