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Managua.- Un organismo humanitario nicaragüense expresó el domingo su preocupación ante la posibilidad de una nueva guerra civil en Nicaragua por la falta de acuerdos para superar la crisis sociopolítica que vive el país desde abril pasado y que ha dejado cientos de muertos y detenidos.

La advertencia fue hecha por el ex magistrado Rafael Solís, padrino de bodas del presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta y primera dama, Rosario Murillo, quien en una carta de renuncia a su magistratura en la Corte Suprema de Justicia avisó que “las posibilidades de una nueva guerra civil en el país, que nadie desea, se verán ahora más cercanas que nunca”.

“Lo que nos preocupa, y debería preocuparnos a todos los nicaragüenses, es cuando (Solís) señala que este gobierno no tiene voluntad de diálogo y que más bien lo que está tratando es de crear una guerra civil”, alertó en rueda de prensa el director ejecutivo de la Comisión Permanente de los Derechos Humanos (CPDH), Marcos Carmona.

“Esto si nos preocupa porque aún tenemos la esperanza de que el gobierno escuche no solo los planteamientos de los nicaragüenses, sino la voz del papa Francisco, de la Unión Europea (UE) y de la Organización de Estados Americanos (OEA), que han hecho énfasis en el diálogo”, continuó.

Solís, que era considerado el operador político del sandinismo en el Poder Judicial, señaló en su carta de renuncia que le queda claro que Ortega y Murillo “van por el camino” de una nueva guerra civil en Nicaragua.

Argumentó que “ante un Ejército que por alguna razón no ha desarmado a los grupos armados” al servicio del Gobierno, “también es lógico esperar que los grupos de oposición van a buscar armarse y el país va a retroceder 40 años”.

Auguró que la OEA terminará expulsando a Nicaragua de ese organismo y Estados Unidos “va a continuar con su política de aplicar sanciones al país hasta ahogarlo económicamente y mientras tanto, la vía armada cobrará fuerza” ante unos dignatarios aferrados al poder.

El activista de derechos humanos observó que Solís estuvo “dentro de las entrañas” del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) por 43 años “y conoce muy bien el funcionamiento” de ese partido, por lo que su advertencia debe ser motivo de preocupación.

Solís fue uno de los jueces que declaró en octubre del 2009 “inaplicable” el artículo de la Carta Magna que impedía la reelección presidencial continua y limitaba a dos el número máximo de mandatos de un presidente, lo cual allanó el camino para que Ortega optara a la reelección en los comicios del 2011 y luego en el 2016.

El ex juez acusó a los dignatarios de no actuar con sensatez y cordura en la crisis que vive el país desde el 18 de abril pasado, sino más bien con el afán de imponer un “Estado de terror” con el uso excesivo de fuerzas para policiales.

También que bajo el gobierno de Ortega y Murillo “no existe derecho alguno que se respete” y que se está consolidando en el país “una dictadura con caracteres de monarquía absoluta de dos reyes que han hecho desaparecer todos los poderes del Estado, dejando al mismo Poder Judicial reducido a su más mínima expresión”.

Además, sostuvo que “no hubo tal golpe de Estado, ni agresión externa”, a como denuncia el Ejecutivo, “sino un uso irracional de la fuerza” por parte del Estado.

Nicaragua sufre una grave crisis que ha dejado 325 muertos desde abril, de acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque algunos grupos elevan a 561 las víctimas mortales, mientras que el Ejecutivo solo reconoce 199 y denuncia un intento de golpe de Estado.